Hola a todos. Espero que se sientan bien acá, quizás podamos compartir mucho de todo. He decidido reiniciar todos los intentos que tengo en todos los aspectos de mi vida empezando desde cero, una vez más, esta vez siendo consciente de todo lo que puede ser y todo lo que ya ha sido. He tenido que empezar rechazando lo más tentador que puede haber en este mundo, y aunque ha sido de lo más fuerte que he experimentado en mucho tiempo, creo que ha sido lo más prudente.
Una emoción fuerte sucede a otra. Hace dos noches, quizás llevado por los remanentes de un masoquismo que no solamente no me conviene sino que conservo a pesar de todo (y que he decidido dejar de lado completamente) me dejé llevar por una desesperación tan fuerte como una roca contra el cristal de la sala de la casa; anoche, no solamente estaba a unos momentos (y a unos leves centímetros) de una sensación tan única como hermosa, pero preferí posponerlo.
La razón?
Que no quiero mezclar emociones. O no hacerlo más. Así dé razones para que me quede solo del todo. Pero... De qué sirve mezclar emociones, cuando sus resultados son amargos a futuro? emborracharme hasta el final de inconsciencia y después volver a lo mismo? Es justo estar con una persona cuando lo que necesita es tranquilidad? Júzguenme!
Seh, me gustaría poder entender esas cosas. Quizás ayer no era el día. Quizás hasta ahora mi corazón está dejando de palpitar tan fuerte y se calma muy lentamente.
lunes, 2 de abril de 2007
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